Patrimonio de Ribadeo

Un viaje a través de la historia y la cultura de la villa

Ribadeo conserva un valioso patrimonio que refleja su evolución a lo largo de siglos. Restos prehistóricos, vestigios arqueológicos, arquitectura tradicional, civil y religiosa conforman un conjunto diverso que refleja la historia, la cultura y las formas de vida de la comarca.

Cada construcción, cada paisaje y cada huella del pasado contribuyen a entender mejor la identidad de Ribadeo y su papel en el norte de Galicia.

Patrimonio arqueológico

Patrimonio etnográfico

Patrimonio civil

Depósitos paleolíticos de Louselas (Vilaselán)

Uno de los yacimientos paleolíticos más importantes de la costa cantábrica. Datado en torno a 300.000 años A.C., revela las primeras huellas humanas en Ribadeo. Se han encontrado más de 300 utensilios tallados en piedra —raspadores, bifaces o hendedores— utilizados principalmente para trabajar pieles de animales. Parte de estos restos se conservan en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Vilalba.

Mámoas de Rego de Mel (Remourelle)

Conjunto de tres túmulos neolíticos datados entre 6.000 y 3.000 A.C., situados en el paraje de Pena do Gato. Estas antiguas estructuras funerarias, construidas con tierra y piedras, acogían enterramientos colectivos y dolmens en su interior.

Petroglifos “As Fádegas - Las pisadas del Encanto”

Conjunto de grabados rupestres del 3.000 A.C. con formas podomorfas (huellas de pies) y cazoletas, localizados en Cubelas. Es uno de los primeros ejemplos de arte rupestre de A Mariña, reconocido como bien cultural.

Los Castros

Los castros son antiguos poblados fortificados prerromanos que solían asentarse en zonas elevadas y de difícil acceso, protegidos por murallas, fosos y parapetos. En Ribadeo se conserva una de las concentraciones más destacadas de la comarca, con castros tanto costeros como de interior que muestran la diversidad y riqueza del mundo castreño en Galicia.

  • Castro das Grovas (Vilaselán): yacimiento costero de gran extensión (2,5 ha), donde se halló la Diadema de Ribadeo, joya de oro considerada una de las piezas más valiosas de la orfebrería castreña.

  • Castro de Fornelo (Piñeira): situado en un istmo, muy próximo al anterior. Presenta varios fosos y un parapeto de más de 5 metros de altura.

  • Castro de Meirengos (A Devesa): asentamiento costero con forma ovalada e irregular, adaptado al terreno. Conserva varios fosos y un muro defensivo.

  • Castro de las Cárcovas (Ove): castro de ladera con excelentes vistas, rodeado de fosos que le dan nombre. Posee varios parapetos y estructuras defensivas.

  • Castro de A Pumarega (As Anzas): ubicado en la parroquia de Santalla, cuenta con defensas concéntricas y restos visibles de viviendas circulares.

  • Castro de A Torre (Vilausende): el mayor del municipio (5,5 ha) y posiblemente el más antiguo, datado en la Edad del Bronce Final. Se sitúa en lo alto de una colina.

  • Castro de A Aira da Croa (Arante): de pequeño tamaño (0,4 ha), en la ladera del monte da Rebolada. Conserva un parapeto superior y un foso perimetral.

  • Castro de la playa de Os Castros (A Devesa): asentamiento costero con restos de cerámica romana, monedas y fragmentos de sepulturas. Defendido al norte y oeste por acantilados.

Parque Etnográfico de O Cargadoiro

Enclavado en un lugar con vistas únicas sobre la ría, el Parque etnográfico de O Cargadoiro conserva los restos de un antiguo cargadero de mineral, ejemplo destacado del pasado industrial de Ribadeo. Esta estructura permitía transferir el hierro desde los vagones del tren directamente a los barcos, sin necesidad de que estos entrasen en la ría, sorteando así las mareas.

El cargadero formaba parte de un complejo minero-ferroviario inaugurado en 1903 por la Sociedad Minera de Vilaodrid, bajo la dirección del ingeniero Julio Lazúrtegui. El ferrocarril, con más de 30 kilómetros de recorrido, unía A Pontenova con el Puerto Estrecho de Ribadeo, facilitando la exportación del mineral por mar.

A partir de 1927, la línea se utilizó también para el transporte de viajeros hasta su cierre definitivo en 1966. Hoy, este espacio recuperado invita a descubrir la historia de la minería y el transporte en la comarca, combinando memoria industrial y paisaje.

Los hórreos

Icono de la arquitectura rural gallega, diseñados para proteger el grano de la humedad y los roedores. En Ribadeo destacan tanto los hórreos de piedra como los de madera.

Los molinos

Los molinos forman parte esencial del patrimonio rural gallego y Ribadeo conserva ejemplos singulares que muestran cómo se aprovechaban las fuerzas de la naturaleza para tareas cotidianas como la molienda del grano. La orografía del municipio permite encontrar molinos de río, de viento y de mareas.

Entre los más representativos está el molino de As Aceñas, situado en la ensenada del mismo nombre, en la parroquia de Ove. Se trata de un antiguo molino de mar, posiblemente con entre quinientos y seiscientos años de antigüedad, compuesto por un muro de contención y la edificación principal, que aprovechaba el movimiento de las mareas para generar energía.

También destaca el molino del Campo de San Pedro, en la parroquia de Rinlo. De planta rectangular, presenta muros de mampostería, cubierta a dos aguas y detalles constructivos tradicionales como la teja curva y el acceso con dintel.

Estos molinos no solo ilustran la inteligencia constructiva popular, sino también el modo en que las comunidades se adaptaban al entorno para asegurar su sustento.

Las fuentes

Durante siglos, las fuentes públicas fueron espacios clave en la vida cotidiana de Ribadeo. Además de abastecer de agua a los vecinos, eran puntos de encuentro, conversación y convivencia. Hoy, muchas de ellas se conservan como elementos del patrimonio etnográfico, integradas en el paisaje urbano y rural del municipio.

Ribadeo cuenta con más de 120 fuentes repartidas por todo el término municipal, cada una con sus particularidades arquitectónicas y funcionales, desde las más sencillas hasta otras con mayor ornamentación.

  • Fuente de San Xillao (Vilaframil): fuente de caño construida en piedra, situada junto al arroyo de Xulián. Conduce el agua desde la mina hasta un pilón labrado.

  • Fuente de los Cuatro Caños (Fernando el Santo): en el centro urbano de Ribadeo, fue construida en 1849. De planta circular, con una columna central rematada en pináculo de la que brotan cuatro caños.

  • Fuente del Campo del Cristo (Rinlo): fuente de manantial excavada en el terreno, de uso comunal. El agua sale a través de una cañería inclinada de piedra.

  • Fuente de Dompiñor (Piñeira): ubicada a orillas del arroyo de los Tacós, esta fuente de cantería es ejemplo de integración en el entorno natural.

  • Fontecavada (Ribadeo): situada en la calle del mismo nombre, es una de las fuentes tradicionales que aún se conservan en el núcleo urbano.

Los lavaderos

Espacios públicos donde las mujeres lavaban ropa, charlaban y compartían vida social. Se encontraban junto a ríos o fuentes y algunos conservan aún sus estructuras originales.

Casas blasonadas

Entre los siglos XVI y XIX, muchas familias hidalgas de Ribadeo decoraron sus casas con escudos de armas que mostraban su linaje y posición social. Estos blasones, además de identificar a las familias propietarias, se convirtieron en elementos distintivos de la arquitectura local.

Algunos escudos incluyen símbolos fácilmente reconocibles: el águila de los Aguiar, las lapas de los Lamas de Quintalonga, la “M” de los Montenegro, las cinco doncellas con viera de los Miranda o la torre rodeada de olas de los Presno.

En varios casos, los escudos iban acompañados de inscripciones o lemas familiares, como el conocido: “El solar de Valledor eres antiguo y de gran valor”.

Casas de Comerciantes

El auge del comercio del lino a partir del siglo XVII convirtió a Ribadeo en uno de los puertos más activos del Cantábrico. Esta prosperidad atrajo a comerciantes locales y foráneos que, además de dinamizar la economía, impulsaron una transformación urbana con la construcción de grandes casas señoriales.

Muchas de estas viviendas aún se conservan en el casco antiguo. Se distinguen por sus amplios volúmenes y por los característicos gurugús, miradores acristalados situados en los tejados, desde donde se avistaban los barcos que llegaban al puerto.

Dos de los ejemplos más representativos son la Casa de Arriba y la Casa de Abajo, vinculadas a dos figuras clave del comercio ribadense. La primera fue propiedad de Antonio Casas, empresario gallego ligado al comercio con el Báltico, que estableció aquí su naviera y banco hasta su quiebra en 1933. La segunda perteneció a Francisco Antonio de Bengoechea, armador de origen vasco y rival político, que también fundó su propia naviera y dejó un considerable legado económico tras su fallecimiento en 1900.

Estas casas son testimonio del esplendor mercantil de Ribadeo y de la huella que dejaron las familias que hicieron del comercio su modo de vida.

Las Casas Indianas

Entre mediados del siglo XIX y XX, muchos ribadenses emigraron a América en busca de una vida mejor. Algunos no regresaron, otros lo hicieron sin fortuna, pero hubo quienes volvieron con éxito y decidieron dejar constancia de ello en su lugar de origen.

Una de las formas más visibles fue la construcción de grandes casas, de estilo ecléctico y llamativo, conocidas como casas indianas. Además de mostrar su nueva posición social, muchos indianos también contribuyeron al desarrollo del municipio financiando escuelas, fuentes, cementerios, caminos, alumbrado o la traída de aguas.

Ribadeo conserva un notable legado indiano, con más de 27 casas, además de equipamientos como la Granja Escuela Agrícola Pedro Murias o la plaza de abastos. Estas construcciones no solo enriquecieron el paisaje urbano, también dejaron una profunda huella en la historia local.

Más información

Los Caseríos

Buena parte de las haciendas que aún hoy se conservan en la zona rural de Ribadeo tienen su origen en los caseríos surgidos tras la desamortización de Madoz, a mediados del siglo XIX. Estas explotaciones familiares estaban pensadas para asegurar la autosuficiencia y el sustento del hogar.

Su estructura seguía un modelo muy definido:

  • La casa cumplía varias funciones: servía de vivienda, taller y establo para el ganado.

  • Las tierras de labrantío incluían huerta, prados de siega y pastos, destinados a alimentar tanto a la familia como a los animales.

  • La eira o palleiro albergaba construcciones auxiliares como hórreos, bodegas o pozos, y era el espacio principal para las labores agrícolas, especialmente las relacionadas con el cultivo del trigo.

  • Los campos de cultivo más amplios se dedicaban a la siembra de cereales como el trigo o el maíz.

El monte, imprescindible para el equilibrio del sistema, aportaba leña, forraje y materiales básicos, además de actuar como reserva en tiempos difíciles.

Los Pazos

Los pazos son casas señoriales vinculadas a la nobleza rural gallega, construidas entre los siglos XV y XIX. En Ribadeo se conservan ejemplos destacados que combinan arquitectura defensiva, elementos religiosos y espacios agrícolas.

  • Pazo de Cedofeita
    Levantado entre finales del siglo XV y comienzos del XVI por Lope García de Cedofeita, es un edificio de planta rectangular con dos alturas, torre en una esquina y otra más pequeña adosada. En la fachada principal se conserva el escudo heráldico de la familia, grabado en madera. El conjunto incluye un hórreo, un palomar circular, un molino, una capilla de estilo rococó con espadaña de un solo vano, jardines, zona de cultivo y un recinto amurallado.

  • Pazo de Quinta Longa (Vilausende)
    Este pazo conserva buena parte de su estructura original: patio de ingreso, corredor sobre pilares de granito y cubierta de loseta. En su muro oriental luce un escudo de armas ovalado en piedra con los emblemas de las familias Montenegro y Luaces. Se completa con un palomar hexagonal, una capilla dedicada a la Virgen de la Inmaculada y una cerca que delimita el conjunto.

Patrimonio Religioso

El Fuerte de San Damián

Convento de Santa Clara

Fundado como beaterio en el siglo XI y convertido en convento en 1366, Santa Clara es uno de los conjuntos religiosos más antiguos de Ribadeo. Sufrió un incendio en 1544 y fue ocupado por las tropas napoleónicas en 1809, lo que provocó la pérdida de parte de su archivo.

En los siglos XVII y XVIII, la comunidad poseía numerosos bienes y rentas. El edificio actual mantiene su planta original, con iglesia de nave única, claustro del siglo XVIII, cocina monástica y una torre rematada con espadaña.

En la entrada destaca la inscripción Haec est domus paupertatis (“esta es la casa de la pobreza”), símbolo de la orden clarisa

Iglesia de Santa María del Campo

Antiguo convento franciscano transformado en iglesia parroquial en 1835. A lo largo del tiempo ha sido reformado: en 1905 se sustituyó la espadaña por el campanario actual, se añadió un pórtico y se reemplazó la bóveda de madera por otra nervada.

Del convento original se conserva la disposición del plano, el arco del presbiterio y varios elementos estructurales. El templo destaca por su puerta gótica del siglo XIV, una nave central con bóveda sencilla y varias capillas. En el interior se encuentran arcos románicos, retablos barrocos del siglo XVIII y escudos de familias nobles de Ribadeo.

Capilla de la Trinidad o Atalaya

Construida en el siglo XII por orden de Fernando II, es uno de los templos más antiguos de Ribadeo. Se alza sobre un promontorio con vistas a la entrada de la ría y al puerto de Porcillán, lugar desde el que antiguamente se guiaba a los navegantes con antorchas. De ahí su nombre: Atalaya.

Además de lugar de culto, fue sede de reuniones gremiales y consejos abiertos. A su lado, dos cañones recuerdan su antiguo papel defensivo.

Conserva una puerta gótica del siglo XIV con decoración en zigzag, una nave única y tres retablos, entre los que destaca el barroco con la imagen de la Santísima Trinidad. Sobre la entrada se encuentra el escudo de Ribadeo y una espadaña de un solo vano.

Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes

Situado en A Ponte (Arante), junto al Camino Norte de Santiago, este santuario es uno de los más venerados de la zona por la devoción a su virgen milagrosa. Fue construido a finales del siglo XIV y reformado en épocas posteriores.

Es un templo de nave única, con tejado a dos aguas, arco ojival y retablos renacentista y barroco. Conserva un exvoto pintado que narra el rescate del navío Santa Catalina en 1595 gracias a la intercesión de la Virgen.

Destacan sus pinturas murales tardo-medievales al fresco, con escenas bíblicas, figuras alegóricas como la Muerte viva y representaciones marianas.

Cada año, a finales de mayo, acoge la popular romería de las Cruces, en la que vecinos de distintas parroquias acuden con pendones en recuerdo de la victoria local frente a las tropas napoleónicas.

El Fuerte de San Damián

Construido en 1624 para proteger la ría y los astilleros de Ribadeo frente a ataques marítimos, el Fuerte de San Damián es el principal ejemplo de arquitectura militar del municipio. Fue destruido por los ingleses en 1719, reconstruido en 1743 y ampliado en 1762. Durante la Guerra de la Independencia fue desmantelado y usado temporalmente como hospital militar.

Adquirido por el Ayuntamiento en 1965 por el precio simbólico de una peseta, fue restaurado en 1990. Hoy funciona como sala de exposiciones y mirador privilegiado sobre la ría y el litoral ribadense.

Un viaje a través de la historia y la cultura de la villa

Ribadeo conserva un valioso patrimonio que refleja su evolución a lo largo de siglos. Restos prehistóricos, vestigios arqueológicos, arquitectura tradicional, civil y religiosa conforman un conjunto diverso que refleja la historia, la cultura y las formas de vida de la comarca.

Cada construcción, cada paisaje y cada huella del pasado contribuyen a entender mejor la identidad de Ribadeo y su papel en el norte de Galicia.

Patrimonio arqueológico

Depósitos paleolíticos de Louselas (Vilaselán)

Uno de los yacimientos paleolíticos más importantes de la costa cantábrica. Datado en torno a 300.000 años A.C., revela las primeras huellas humanas en Ribadeo. Se han encontrado más de 300 utensilios tallados en piedra —raspadores, bifaces o hendedores— utilizados principalmente para trabajar pieles de animales. Parte de estos restos se conservan en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Vilalba.

Mámoas de Rego de Mel (Remourelle)

Conjunto de tres túmulos neolíticos datados entre 6.000 y 3.000 A.C., situados en el paraje de Pena do Gato. Estas antiguas estructuras funerarias, construidas con tierra y piedras, acogían enterramientos colectivos y dolmens en su interior.

Petroglifos “As Fádegas - Las pisadas del Encanto”

Conjunto de grabados rupestres del 3.000 A.C. con formas podomorfas (huellas de pies) y cazoletas, localizados en Cubelas. Es uno de los primeros ejemplos de arte rupestre de A Mariña, reconocido como bien cultural.

Los Castros

Los castros son antiguos poblados fortificados prerromanos que solían asentarse en zonas elevadas y de difícil acceso, protegidos por murallas, fosos y parapetos. En Ribadeo se conserva una de las concentraciones más destacadas de la comarca, con castros tanto costeros como de interior que muestran la diversidad y riqueza del mundo castreño en Galicia.

  • Castro das Grovas (Vilaselán): yacimiento costero de gran extensión (2,5 ha), donde se halló la Diadema de Ribadeo, joya de oro considerada una de las piezas más valiosas de la orfebrería castreña.

  • Castro de Fornelo (Piñeira): situado en un istmo, muy próximo al anterior. Presenta varios fosos y un parapeto de más de 5 metros de altura.

  • Castro de Meirengos (A Devesa): asentamiento costero con forma ovalada e irregular, adaptado al terreno. Conserva varios fosos y un muro defensivo.

  • Castro de las Cárcovas (Ove): castro de ladera con excelentes vistas, rodeado de fosos que le dan nombre. Posee varios parapetos y estructuras defensivas.

  • Castro de A Pumarega (As Anzas): ubicado en la parroquia de Santalla, cuenta con defensas concéntricas y restos visibles de viviendas circulares.

  • Castro de A Torre (Vilausende): el mayor del municipio (5,5 ha) y posiblemente el más antiguo, datado en la Edad del Bronce Final. Se sitúa en lo alto de una colina.

  • Castro de A Aira da Croa (Arante): de pequeño tamaño (0,4 ha), en la ladera del monte da Rebolada. Conserva un parapeto superior y un foso perimetral.

  • Castro de la playa de Os Castros (A Devesa): asentamiento costero con restos de cerámica romana, monedas y fragmentos de sepulturas. Defendido al norte y oeste por acantilados.

Patrimonio etnográfico

Parque Etnográfico de O Cargadoiro

Enclavado en un lugar con vistas únicas sobre la ría, el Parque etnográfico de O Cargadoiro conserva los restos de un antiguo cargadero de mineral, ejemplo destacado del pasado industrial de Ribadeo. Esta estructura permitía transferir el hierro desde los vagones del tren directamente a los barcos, sin necesidad de que estos entrasen en la ría, sorteando así las mareas.

El cargadero formaba parte de un complejo minero-ferroviario inaugurado en 1903 por la Sociedad Minera de Vilaodrid, bajo la dirección del ingeniero Julio Lazúrtegui. El ferrocarril, con más de 30 kilómetros de recorrido, unía A Pontenova con el Puerto Estrecho de Ribadeo, facilitando la exportación del mineral por mar.

A partir de 1927, la línea se utilizó también para el transporte de viajeros hasta su cierre definitivo en 1966. Hoy, este espacio recuperado invita a descubrir la historia de la minería y el transporte en la comarca, combinando memoria industrial y paisaje.

Los hórreos

Icono de la arquitectura rural gallega, diseñados para proteger el grano de la humedad y los roedores. En Ribadeo destacan tanto los hórreos de piedra como los de madera.

Los molinos

Los molinos forman parte esencial del patrimonio rural gallego y Ribadeo conserva ejemplos singulares que muestran cómo se aprovechaban las fuerzas de la naturaleza para tareas cotidianas como la molienda del grano. La orografía del municipio permite encontrar molinos de río, de viento y de mareas.

Entre los más representativos está el molino de As Aceñas, situado en la ensenada del mismo nombre, en la parroquia de Ove. Se trata de un antiguo molino de mar, posiblemente con entre quinientos y seiscientos años de antigüedad, compuesto por un muro de contención y la edificación principal, que aprovechaba el movimiento de las mareas para generar energía.

También destaca el molino del Campo de San Pedro, en la parroquia de Rinlo. De planta rectangular, presenta muros de mampostería, cubierta a dos aguas y detalles constructivos tradicionales como la teja curva y el acceso con dintel.

Estos molinos no solo ilustran la inteligencia constructiva popular, sino también el modo en que las comunidades se adaptaban al entorno para asegurar su sustento.

Las fuentes

Durante siglos, las fuentes públicas fueron espacios clave en la vida cotidiana de Ribadeo. Además de abastecer de agua a los vecinos, eran puntos de encuentro, conversación y convivencia. Hoy, muchas de ellas se conservan como elementos del patrimonio etnográfico, integradas en el paisaje urbano y rural del municipio.

Ribadeo cuenta con más de 120 fuentes repartidas por todo el término municipal, cada una con sus particularidades arquitectónicas y funcionales, desde las más sencillas hasta otras con mayor ornamentación.

  • Fuente de San Xillao (Vilaframil): fuente de caño construida en piedra, situada junto al arroyo de Xulián. Conduce el agua desde la mina hasta un pilón labrado.

  • Fuente de los Cuatro Caños (Fernando el Santo): en el centro urbano de Ribadeo, fue construida en 1849. De planta circular, con una columna central rematada en pináculo de la que brotan cuatro caños.

  • Fuente del Campo del Cristo (Rinlo): fuente de manantial excavada en el terreno, de uso comunal. El agua sale a través de una cañería inclinada de piedra.

  • Fuente de Dompiñor (Piñeira): ubicada a orillas del arroyo de los Tacós, esta fuente de cantería es ejemplo de integración en el entorno natural.

  • Fontecavada (Ribadeo): situada en la calle del mismo nombre, es una de las fuentes tradicionales que aún se conservan en el núcleo urbano.

Los lavaderos

Espacios públicos donde las mujeres lavaban ropa, charlaban y compartían vida social. Se encontraban junto a ríos o fuentes y algunos conservan aún sus estructuras originales.

Patrimonio civil

Casas blasonadas

Entre los siglos XVI y XIX, muchas familias hidalgas de Ribadeo decoraron sus casas con escudos de armas que mostraban su linaje y posición social. Estos blasones, además de identificar a las familias propietarias, se convirtieron en elementos distintivos de la arquitectura local.

Algunos escudos incluyen símbolos fácilmente reconocibles: el águila de los Aguiar, las lapas de los Lamas de Quintalonga, la “M” de los Montenegro, las cinco doncellas con viera de los Miranda o la torre rodeada de olas de los Presno.

En varios casos, los escudos iban acompañados de inscripciones o lemas familiares, como el conocido: “El solar de Valledor eres antiguo y de gran valor”.

Casas de Comerciantes

El auge del comercio del lino a partir del siglo XVII convirtió a Ribadeo en uno de los puertos más activos del Cantábrico. Esta prosperidad atrajo a comerciantes locales y foráneos que, además de dinamizar la economía, impulsaron una transformación urbana con la construcción de grandes casas señoriales.

Muchas de estas viviendas aún se conservan en el casco antiguo. Se distinguen por sus amplios volúmenes y por los característicos gurugús, miradores acristalados situados en los tejados, desde donde se avistaban los barcos que llegaban al puerto.

Dos de los ejemplos más representativos son la Casa de Arriba y la Casa de Abajo, vinculadas a dos figuras clave del comercio ribadense. La primera fue propiedad de Antonio Casas, empresario gallego ligado al comercio con el Báltico, que estableció aquí su naviera y banco hasta su quiebra en 1933. La segunda perteneció a Francisco Antonio de Bengoechea, armador de origen vasco y rival político, que también fundó su propia naviera y dejó un considerable legado económico tras su fallecimiento en 1900.

Estas casas son testimonio del esplendor mercantil de Ribadeo y de la huella que dejaron las familias que hicieron del comercio su modo de vida.

Las Casas Indianas

Entre mediados del siglo XIX y XX, muchos ribadenses emigraron a América en busca de una vida mejor. Algunos no regresaron, otros lo hicieron sin fortuna, pero hubo quienes volvieron con éxito y decidieron dejar constancia de ello en su lugar de origen.

Una de las formas más visibles fue la construcción de grandes casas, de estilo ecléctico y llamativo, conocidas como casas indianas. Además de mostrar su nueva posición social, muchos indianos también contribuyeron al desarrollo del municipio financiando escuelas, fuentes, cementerios, caminos, alumbrado o la traída de aguas.

Ribadeo conserva un notable legado indiano, con más de 27 casas, además de equipamientos como la Granja Escuela Agrícola Pedro Murias o la plaza de abastos. Estas construcciones no solo enriquecieron el paisaje urbano, también dejaron una profunda huella en la historia local.

Más información

Los Caseríos

Buena parte de las haciendas que aún hoy se conservan en la zona rural de Ribadeo tienen su origen en los caseríos surgidos tras la desamortización de Madoz, a mediados del siglo XIX. Estas explotaciones familiares estaban pensadas para asegurar la autosuficiencia y el sustento del hogar.

Su estructura seguía un modelo muy definido:

  • La casa cumplía varias funciones: servía de vivienda, taller y establo para el ganado.

  • Las tierras de labrantío incluían huerta, prados de siega y pastos, destinados a alimentar tanto a la familia como a los animales.

  • La eira o palleiro albergaba construcciones auxiliares como hórreos, bodegas o pozos, y era el espacio principal para las labores agrícolas, especialmente las relacionadas con el cultivo del trigo.

  • Los campos de cultivo más amplios se dedicaban a la siembra de cereales como el trigo o el maíz.

El monte, imprescindible para el equilibrio del sistema, aportaba leña, forraje y materiales básicos, además de actuar como reserva en tiempos difíciles.

Los Pazos

Los pazos son casas señoriales vinculadas a la nobleza rural gallega, construidas entre los siglos XV y XIX. En Ribadeo se conservan ejemplos destacados que combinan arquitectura defensiva, elementos religiosos y espacios agrícolas.

  • Pazo de Cedofeita
    Levantado entre finales del siglo XV y comienzos del XVI por Lope García de Cedofeita, es un edificio de planta rectangular con dos alturas, torre en una esquina y otra más pequeña adosada. En la fachada principal se conserva el escudo heráldico de la familia, grabado en madera. El conjunto incluye un hórreo, un palomar circular, un molino, una capilla de estilo rococó con espadaña de un solo vano, jardines, zona de cultivo y un recinto amurallado.

  • Pazo de Quinta Longa (Vilausende)
    Este pazo conserva buena parte de su estructura original: patio de ingreso, corredor sobre pilares de granito y cubierta de loseta. En su muro oriental luce un escudo de armas ovalado en piedra con los emblemas de las familias Montenegro y Luaces. Se completa con un palomar hexagonal, una capilla dedicada a la Virgen de la Inmaculada y una cerca que delimita el conjunto.

Patrimonio Religioso

Convento de Santa Clara

Fundado como beaterio en el siglo XI y convertido en convento en 1366, Santa Clara es uno de los conjuntos religiosos más antiguos de Ribadeo. Sufrió un incendio en 1544 y fue ocupado por las tropas napoleónicas en 1809, lo que provocó la pérdida de parte de su archivo.

En los siglos XVII y XVIII, la comunidad poseía numerosos bienes y rentas. El edificio actual mantiene su planta original, con iglesia de nave única, claustro del siglo XVIII, cocina monástica y una torre rematada con espadaña.

En la entrada destaca la inscripción Haec est domus paupertatis (“esta es la casa de la pobreza”), símbolo de la orden clarisa

Iglesia de Santa María del Campo

Antiguo convento franciscano transformado en iglesia parroquial en 1835. A lo largo del tiempo ha sido reformado: en 1905 se sustituyó la espadaña por el campanario actual, se añadió un pórtico y se reemplazó la bóveda de madera por otra nervada.

Del convento original se conserva la disposición del plano, el arco del presbiterio y varios elementos estructurales. El templo destaca por su puerta gótica del siglo XIV, una nave central con bóveda sencilla y varias capillas. En el interior se encuentran arcos románicos, retablos barrocos del siglo XVIII y escudos de familias nobles de Ribadeo.

Capilla de la Trinidad o Atalaya

Construida en el siglo XII por orden de Fernando II, es uno de los templos más antiguos de Ribadeo. Se alza sobre un promontorio con vistas a la entrada de la ría y al puerto de Porcillán, lugar desde el que antiguamente se guiaba a los navegantes con antorchas. De ahí su nombre: Atalaya.

Además de lugar de culto, fue sede de reuniones gremiales y consejos abiertos. A su lado, dos cañones recuerdan su antiguo papel defensivo.

Conserva una puerta gótica del siglo XIV con decoración en zigzag, una nave única y tres retablos, entre los que destaca el barroco con la imagen de la Santísima Trinidad. Sobre la entrada se encuentra el escudo de Ribadeo y una espadaña de un solo vano.

Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes

Situado en A Ponte (Arante), junto al Camino Norte de Santiago, este santuario es uno de los más venerados de la zona por la devoción a su virgen milagrosa. Fue construido a finales del siglo XIV y reformado en épocas posteriores.

Es un templo de nave única, con tejado a dos aguas, arco ojival y retablos renacentista y barroco. Conserva un exvoto pintado que narra el rescate del navío Santa Catalina en 1595 gracias a la intercesión de la Virgen.

Destacan sus pinturas murales tardo-medievales al fresco, con escenas bíblicas, figuras alegóricas como la Muerte viva y representaciones marianas.

Cada año, a finales de mayo, acoge la popular romería de las Cruces, en la que vecinos de distintas parroquias acuden con pendones en recuerdo de la victoria local frente a las tropas napoleónicas.

El Fuerte de San Damián

El Fuerte de San Damián

Construido en 1624 para proteger la ría y los astilleros de Ribadeo frente a ataques marítimos, el Fuerte de San Damián es el principal ejemplo de arquitectura militar del municipio. Fue destruido por los ingleses en 1719, reconstruido en 1743 y ampliado en 1762. Durante la Guerra de la Independencia fue desmantelado y usado temporalmente como hospital militar.

Adquirido por el Ayuntamiento en 1965 por el precio simbólico de una peseta, fue restaurado en 1990. Hoy funciona como sala de exposiciones y mirador privilegiado sobre la ría y el litoral ribadense.

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